Estamos aquí para cantarle a la vida

Alegría de vivir

No me nace desearos un “feliz” año nuevo. Y tampoco transmitir mensajes de esperanza o “tips” para un año mejor (además, siento que la palabra “tips” empieza a producirme tics…).

Lo que me nace es instaros la urgencia de VIVIR vuestra propia vida. Y hacerlo de forma plena.

Hace unos meses la noticia de muerte de una persona me sobrecogió más de lo esperado.

“𝘈𝘴í 𝘦𝘴 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢, 𝘲𝘶é 𝘭𝘦 𝘷𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘢 𝘩𝘢𝘤𝘦𝘳?”. Me dijeron.

-Pues vivirla.
Contesté sin pensarlo.

VIVIRLA

Así en mayusculas.

Con amor
Con enfado, tristeza o dolor y todo el arcoíris emocional
Con fuerza interior y sobre todo (deseo)
Con confianza

La vida es la suma de todos esos momentos alegres, tristes o complicados. Todos ellos especiales porque se trenzan formando nuestra propia experiencia vital.

Estamos aquí para cantarle a la vida, escribí hace un tiempo. Sobrecogida de nuevo pero esa vez por una alegría de vivir inmensa y profunda que emanaba mi hija desde su 𝘴𝘦𝘳 más puro y cristalino.

Y es que 𝗹𝗼𝘀 𝗻𝗶ñ𝗼𝘀 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝘀𝗲 𝗹𝗲𝘀 𝗺𝗶𝗿𝗮 𝗯𝗮𝗷𝗼 𝗹𝗼𝘀 𝗮𝘁𝘂𝗲𝗻𝗱𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗲𝘁𝗶𝗾𝘂𝗲𝘁𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗲𝘀 𝗽𝗼𝗻𝗲𝗺𝗼𝘀, 𝘀𝗼𝗻 𝘂𝗻 𝗺𝗮𝗻𝗮𝗻𝘁𝗶𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝘆 𝗱𝗲 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗮𝗾𝘂𝗲𝗹𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼𝘀 𝗵𝗮𝗰𝗲 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗿𝗻𝗼𝘀 𝘃𝗶𝘃𝗼𝘀. He ahí la esperanza. Sólo necesitamos humanizar nuestra mirada (nada fácil pero es lo único que merece la pena).

Con todo, se trata de no perder nuestra alegría de vivir en medio de todas las dificultades que se nos presenten. Que sigamos cantándole a la vida, aunque a veces nuestra canción sea de melancolía. De vivir. Y hacerlo en primera persona. Porque mientras buscamos la vida “feliz” erróneamente transmitida como la perfecta y exenta de errores y malestares, lo que evitamos es precisamente vivir.

Estamos aquí para cantarle a la vida. Hoy y las mañanas que nos brinde el sol. Todo lo demás es secundario.

Que tengáis un año lleno vida!

De todo corazón,
Monika

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