Los ritmos de la naturaleza pueden ayudarnos a tener una vuelta a la rutina más armoniosa

Procesos naturales

Estamos a las puertas de septiembre. Ha empezado a anochecer antes y el calor ha dado paso a unas temperaturas cada vez más agradables. Os habéis fijado?

Nuestro entorno natural se está preparando para dar paso a otro ciclo. Y nos invita a ralentizar nuestro ritmo, a resguardarnos más. Porque, en el fondo,

Estamos íntimamente ligados a los procesos naturales de la vida.

Pararnos y observar. El entorno natural que nos rodea. Y qué efectos producen los cambios que en él se dan en nuestro propio cuerpo y en el de nuestros hijos o niños que cuidamos. Sentir la conexión con el mundo natural. Lejos de cualquier estímulo artificial.

Y desde esa sintonía y desde esa observación y escucha profunda y consciente, 𝗿𝗲𝗮𝗷𝘂𝘀𝘁𝗮𝗿 𝗮𝗾𝘂𝗲𝗹𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝘁𝗮𝗺𝗼𝘀. Para cuidarnos y para cuidar.

Sólo desde ahí podremos efectuar un reajuste de horarios y hábitos más saludables de forma efectiva y coherente con aquello que necesitamos de fondo.

Desde las horas de sueño y los tipos de alimento hasta nuevas formas de entretenimiento más relajadas. Escucharnos para descubrir también a qué nuevas cosas nos sentimos invitados a incluir en nuestra rutina para sentirnos bien.

Y acompañar a nuestros hijos a transitar esos cambios de forma suave. Ajustándonos siempre a nuestras propias circunstancias y forma de ser y vivir.

Y es que formamos parte de la naturaleza por mucho que pretendamos alejarnos de ella.

Ser fieles también a nuestra propia naturaleza y a nuestros ritmos. Y vivir estos procesos de cambio desde nuestra autenticidad cuidando también la esencia y los ritmos de nuestros hijos al transitarlos.

Deja un comentario